Cuentos/Te robo una frase

Te robo una frase (2) Algo en común

Rodeó la esquina de la mesa y se plantó ante mí. Extendió la mano izquierda y me levantó la barbilla.

– ¿Sr. Graham? Es hora de su medicina-

Miré a la enfermera con gesto resignado. Sujetaba un vasito de plástico con varias pastillas. Agarré el dichoso vasito entre mis dedos. Aquel ritual se repetía tres veces al día durante Dios sabe cuánto tiempo. Las tres pastillas eran mis compañeras de viaje y por raro que resulte acabé tomándolas cierto cariño, igual que esos zapatos viejos que siempre te rozan pero te han acompañado en muchos buenos momentos.

Vacié el contenido del vasito dentro de mi boca y bebí un trago de agua. La enfermera asintió satisfecha y dio media vuelta. Como de costumbre esperé unos segundos y escupí las pastillas – no porque temiera sus efectos que no eran gran cosa, era por una simple cuestión de principios – Sé que todos pensaban que estaba chiflado y no es que me importe ya a esta edad. Recuerdo que en algún momento de mi vida sí que me enfadaba que los demás no me tomasen en serio pero ya estaba acostumbrado. Lo peor de todo es comenzar a dudar de uno mismo.

Guardé a mis amigas de colores en un bolsillo de mi bata. Me levanté de la silla para estirar las piernas, el resto aún seguían devorando las insípidas galletas del desayuno.

Desde la ventana del comedor se veía un pequeño bosque de pinos. Recuerdo que fue uno de los motivos por los que elegí entrar en el centro, ese y la esperanza de poder descansar. Al final apenas llegué a pisar aquel bosque y desde luego no llegué a deshacerme de mis amigos, que iluso fui. En ese momento podía ver claramente a tres de ellos merodeando en el jardín igual que buitres carroñeros. De hecho uno podía llegar a confundirlos con buitres, eran seres con alas de color negro. Pero ahí terminaba el parecido con cualquier animal, sus rostros cambiaban de forma como si estuvieran hechos de alquitrán y los cuerpos eran meros borrones que aparecían y desaparecían como una tele con interferencias. Aquellos eran mis buenos amigos que me habían seguido durante más de cuarenta años, a veces eran unos pocos y otras veces perdía la cuenta, pero nadie más podía verlos. Corrí las cortinas, ya había visto suficiente.

De pronto oí un ruido de voces en la entrada. Desde la puerta del comedor vi que había llegado alguien. Una mujer con la piel oscura y arrugada, ojos verdes y un cabello completamente blanco recogido en una coleta. Traía una pequeña maleta por lo que deduje que era una nueva huésped. Estaba hablando con una de las enfermeras y por el tono de voz parecía alarmada.

– No se van a creer lo que he visto fuera – decía la mujer – Es horrible –

Y así conocí al amor de mi vida con 76 años.

kissVía

Este relato es parte del carnaval de blogs “Te Robo Una Frase”.

Cada mes propondremos una frase, bien de un libro, bien original. Todos aquellos que quieran participar pueden hacerlo, la única regla es que la frase tiene que estar incluida en el texto. La longitud y la temática serán libres.

Los textos los publicaremos todos el mismo día, el tecer lunes de cada mes. Es mismo día se propondrá la frase para el siguiente texto.

Sed libres de proponer frases en los comentarios de Jukeblog, añadiendo si la frase es original o si es robada. De ser así, por favor, incluid el autor y la obra de la que se ha sacado.

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20 pensamientos en “Te robo una frase (2) Algo en común

  1. Guau! No esperaba ese final para nada. Me ha encantado. Supongo que en cualquier lugar se puede encontrar a esa persona que ve el mundo con los mismos ojos que tu… 😉
    Gran historia, y algo más larga de lo que nos tenías acostumbrado, jeje.
    Gracias por volverte a unir al reto. 🙂
    Saludos!

  2. Hola Bluemonster. De nuevo “nos leemos”.
    Me encantó tu relato. Me gustó mucho ver “la vida” desde la vejez, y sobre todo, haber podido asistir en directo a la 1ª vez que vio al amor de su vida. Espectacular.
    Oye, y me gusta mucho lo del carnaval de blogs.
    Gracias por jugar y, así, compartirlo.
    Besos.

  3. En la vida, ni a esas edades hay que perder la esperanza de encontrar tu alma gemela ¿ves, nuestro protagonista la encontró? quizás no a la edad que hubiera deseado pero… un placer estar aquí leyendo tu relato THEBLUEMONSTER. Saludos.

  4. Y resulta que estaban encerrados los únicos que estaban cuerdos y veían al enemigo!!
    Menos mal que se encontraron, si al final y por muchas vueltas que de la vida, dos almas gemelas siempre acabarán encontrándose. Me ha gustado mucho!!! Gracias!!!

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